Optimización ergonómica del entorno físico
Alinear de manera correcta los elementos que componen nuestro puesto de trabajo disminuye considerablemente la necesidad de sobreacomodación muscular tanto del sistema visual como de la región cervical.
Disposición de la pantalla
La parte superior del monitor debe situarse a la altura de los ojos o ligeramente por debajo. Esto induce un ángulo de mirada natural hacia abajo, reduciendo la apertura de la hendidura palpebral y minimizando la desecación lagrimal de la superficie expuesta.
Asimismo, se sugiere mantener una distancia mínima de cincuenta centímetros entre el rostro y el panel digital.
Control del contraste ambiental
Es indispensable evitar trabajar a oscuras con pantallas iluminadas en alto grado. La disparidad de luminancia obliga a las pupilas a realizar ajustes constantes de dilatación y contracción, acelerando la aparición de fatiga de acomodación.
El uso de cortinas traslúcidas para tamizar el exceso de luz solar directa representa una solución óptima y elegante.
La selección de fuentes y tamaños de tipografía
Forzar la vista para descifrar textos excesivamente pequeños es uno de los errores más comunes en la rutina de oficina. Configurar pantallas con escalas adecuadas y tipografías de trazo nítido permite una lectura relajada a la distancia ergonómica sugerida.
Recomendamos revisar la configuración de sus aplicaciones principales para favorecer una lectura sin tensiones innecesarias.
Filtros antireflejantes y su función pasiva
Los tratamientos ópticos modernos aplicados a las pantallas o mediante protectores externos actúan difuminando los puntos directos de luz, reduciendo el molesto destello reflejado que fragmenta el campo de visión nítido.
Estas medidas físicas complementan eficazmente los períodos de pausa activa previamente detallados.
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